Ruya le hace un regalo a Han

Esat le pregunta a Gülben que si se quiere casar en secreto como hicieron Inci y Han, sin nadie.

Este lunes en Inocentes… Esat le pregunta a Gülben que si se quiere casar en secreto como hicieron Inci y Han, sin nadie. Safiye lo escuchó todo desde el descansillo de la escalera. Para Gülben esa boda no es lo que ella había soñado y dice a Esat que si su familia no va a estar en el día más feliz de mi vida, para qué se va a casar.

El supuesto novio de Ceylan la llama muy alterado. Han lo ha visitado y lo dejó encerrado en una habitación. Han se dirige al basurero y quema todos los carteles de Ceylan.

Safiye le pide a Bayram que siga a Gulben. Tiene que evitar que cometa una tontería de la que se arrepentirá toda su vida.

Esra le dice a Ruya que tenía que haberle contado su secreto, ella siempre la apoyará. “Ni mi propia madre me creía. Seguro que hubieras pensado que trataba de llamar la atención”. Ruya se ha preguntado muchas veces si la culpable de lo que pasó con su padre ha sido ella misma.

Han y Safiye hablan sobre la boda de Gulben: “Es preferible que no se case a que acabe sufriendo”, dice Safiye. Pero Han le contesta que si se quieren y están juntos, superarán cualquier cosa”.

Ruya y Han están cada día más cerca, la joven le da un regalo y Safiye los espía por la ventana. Ruya le da las gracias por lo que hizo por ella: “Nadie ha hecho eso nunca por mí. Es una sensación agradable de que alguien te proteja”.

Gulben y Esat van a reservar cita para su boda civil, dentro de tres días se casarán. “Dentro de tres días saldremos como marido y mujer”. Gulben está muy insegura, no quiere abandonar a su familia. Esat tira la toalla y le dice que si va a tener esa actitud es mejor no tener boda.

Safiye está muy preocupada y de pronto suena el timbre y abre la puerta. Un sobre es lo único que se encuentra  en el rellano. Naci aparece de pronto: “Querías asegurarme de que cogías la carta”. “Tengo la esperanza de que el día que estemos juntos llegará”, le dice el joven, pero Safiye no está tan segura de ello.

Han tiene una reunión de negocios. La sorpresa es cuando aparece Vedat Kaneli, el padre de Ruya. “Por fin tengo el placer de verte la cara”. Han lo taladra con la mirada.

“No haré negocios con usted. Tengo la costumbre de no trabajar con pervertidos”. Han lo echa de su oficina. Vedat no entiende nada: “debería ir a que lo viera un médico”.

Han sonriendo le dice: “Papi no te enfades, por favor”. Vedat lo mira descompuesto, ya sabe que Han conoce su secreto.

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